El pasado otoño se adoptaron medidas extraordinarias por parte de la Comunidad Autónoma, autorizando la quema controlada como medida fitosanitaria.

La Comunidad Autónoma puso en marcha el pasado otoño una serie de medidas extraordinarias ante la proliferación de plagas en el periodo de acumulación de restos de poda, agilizando los trámites para la quema controlada.

Así, la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca publicó en el Boletín Oficial de la Región (BORM) una orden sobre medidas fitosanitarias a adoptar en caso de acumulación de restos vegetales durante todo el ciclo de cultivo.

La norma declaraba la quema controlada de restos vegetales procedentes de la poda u otras operaciones de cultivo generados en la propia explotación como medida fitosanitaria para evitar la propagación de plagas, reducir su población, mitigar sus efectos o conseguir la erradicación de los organismos nocivos.

Con esta medida, el Gobierno regional establecía como necesaria dentro de la actividad agraria la quema controlada de restos vegetales y agiliza el trámite para su ejecución, aunque dejaba en manos de las corporaciones locales us tramitación, en base a sus propias exigencias.

De esta manera se evitaba tener que solicitar de manera individualizada por parte de los agricultores una solicitud a la Administración regional para recibir una autorización sobre la existencia de un riesgo fitosanitario en su parcela.

Determinadas plagas de los cultivos, denominadas de sequía, se refugian en los restos del material vegetal generado en la propia explotación, constituyendo un reservorio para organismos nocivos que pueden extenderse a las parcelas vecinas. Esta situación, que se da especialmente en los climas áridos, como el de la Región, puede alcanzar una mayor magnitud en las épocas de sequía y ocasionar en algunos cultivos importantes pérdidas, que pueden concluir con la muerte de las plantas.

Entre las medidas fitosanitarias de buenas prácticas agrícolas para conseguir una gestión integrada de plagas, recogidas en la legislación estatal para el control de los organismos nocivos que se desarrollan en los restos vegetales, figuran la valorización de los mencionados restos por un gestor autorizado, su incorporación al suelo mediante triturado o picado previo, y la quema controlada.

Pero la incorporación continuada de restos vegetales al suelo en las condiciones climáticas de la Región, de baja humedad, dificulta su degradación y transformación en materia orgánica, ocasionando la proliferación y diseminación de determinados organismos nocivos, como son las enfermedades de madera. También sirven de refugio a las poblaciones invernantes de barrenillos y cochinillas.

Esta circunstancia, es la que obligó a la administración regional a adoptar la decisión de autorizar la quema controlada de los restos de poda, una situación que no es ni mucho menos aislada, y que da idea de hasta qué punto es importante darle una solución o uso alternativo a los restos de poda.

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